miércoles, mayo 23, 2007

El espejo y la máscara

La exposición "El espejo y la máscara: el retrato en el siglo de Picasso" ha sido un emocionante resumen de los movimientos artísticos del siglo pasado y además un auténtico disfrute. No podemos quedarnos sólo en un simple resumen de la vida cultural en esos años sino que también es un reflejo del entorno social en incluso político de cada momento ya que en esa pintura ha quedado reflejada la dureza de la guerra, la recesión económica, la búsqueda del alma humana e incluso la búsqueda del lugar que ocupa el hombre en el mundo. Así podemos ver cuadros tan desgarradores como los de Schiele, Bacon o Lucian Freud...


...al lado de otros supuestamente más frívolos como los de Hockney o Warhol.

En cualquier caso, impresionismo, fauvismo, expresionismo, nuevo objetivismo, cubismo, pop art, etc...todos ellos coinciden en un aspecto, la búsqueda de una forma diferente de expresar algo que va más allá de la imagen física del personaje, EL ALMA. La exageración o por el contrario la difuminación de las facciones, la fealdad extrema de los cuerpos imperfectos, la postura, la mirada, los objetos que sostiene el personaje o que lo acompañan mientras es inmortalizado, están muy ligados a la situación que rodea a ese individuo, la soledad, la guerra, la miseria, la personalidad, hechos concretos de su vida. Es como asomarse a un cristal y ver su vida. Es increíble como, incluso en los cuadros de Giacometti, en los que las facciones están dibujadas y desdibujadas una y otra vez y no hay una línea clara que enmarque el rostro, uno es capaz de identificar perfectamente al individuo que tiene en frente, pudiendo incluso llegar a imaginar su vida. Me gusta la pintura y por tanto soy capaz de apreciar la excelencia de la técnica pero ¿qué es la técnica si uno no es capaz de conmover?, eso es lo que pienso cuando me pongo delante de uno de los cuadros de Bacon cuyos personajes se retuercen y convulsionan o cuando ves la desnudez y fealdad de los ancianos desnudos que pinta Otto Dix o incluso el mismo Klimt. El caso es que no consigo sentir repulsa por esas imágenes sino más bien al contrario, me "tocan" mucho más de lo que yo habría pensado en un principio. Al final creo que no hay nada que al individuo le conmueva más que ver de frente el lado más crudo de la vida porque no deja de ser un espejo de su propio mundo.
¡¡ABSOLUTATEMENTE SOBERBIA!!, E INTENSA...

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